Sólo tres universidades francesas se ven favorecidas a los ojos del exigente Shanghai Ranking Consulting, para figurar en el top 100 de los mejores centros universitarios del mundo.

Cada año desde el año 2003, la consultora independiente Shanghai Ranking Consultancy ha reconocido a las 500 mejores instituciones de educación superior del mundo.

Este año 2018, en el ranking hecho público el martes, Francia aparece en la posición 36º con la Universidad de la Sorbona. La nueva Universidad de la Sorbona entidad es el resultado de la fusión entre París-Sorbona y la Universidad Pierre-et-Marie Curie, realizada en Enero de 2018. Esta posición 36º en uno de los rankings más exigentes del mundo,  “confirma a la Universidad de la Sorbona como una universidad de investigación de dimensión internacional” según las propias declaraciones oficiales de la Universidad, que acogió con satisfacción el el reconocimiento. El año pasado (antes de la fusión entre entidades), la Universidad Pierre and Marie Curie ocupó el puesto 40º.

Las siguientes univerdadades frances que aparecen en el Shanghai Ranking para este año 2018 son:  La Université Paris-Sud que ocupa el

puesto 42º y la École normale supérieure de Paris con el puesto 64º.

Harvard a la cabeza del Shanghai Ranking

Las universidades estadounidenses, lideradas por Harvard, siguen dominando la edición de 2018. El top 10 es idéntico al del año pasado. Por decimosexto año consecutivo, Harvard dominó la clasificación, superando a su compatriota Stanford y a la Universidad de Cambridge del Reino Unido. Ocho de los diez primeros puestos del ranking están ocupados por instituciones estadounidenses como viene siendo la tónica habitual.

Al igual que el año pasado, sólo cuatro instituciones no estadounidenses alcanzaron los 20 primeros puestos: Cambridge, Oxford y el University College británico en Londres, así como el Instituto Federal de Tecnología de Zurich, que ocupa el puesto 19º.

Shanghai Ranking: Una metodología no exenta de críticas

El ranking se basa en el número de Premios Nobel y Medallas Fields (máximo galardón matemático internacional) entre estudiantes de postgrado y profesores, el número de investigadores más citados en su disciplina, o el número de publicaciones en las revistas Science and Nature. Son datos de gran relevancia, pero todos ellos están centrados en la labor de investigación y ninguno de estos indicadores pone el foco en la labor formativa. Por ello las univerdades más pequeñas y elitistas, con menor número de alumnos, suelen obtener mayor ratios de premios o investigadores reconocidos en relación al número total de estudiantes.

La firma presenta su clasificación como “la más fiable”, pero es criticada cada año por su metodología sesgada. Por ejemplo, algunos criterios evaluarían más el desempeño pasado de las escuelas que la calidad actual de la educación.

Tampoco el Shanghai Ranking ha logrado tener una forma de medir que proporción de sus graduados han tenido un gran éxito en el sector privado, ocupando puestos de dirección y siendos personal clave dentro de las empresas más relevantes de la Industria privada. Por lo tanto nada de esto se tiene en cuenta en los Rankings emitidos.

Y por último los indicadores medibles que se utilizan para la elaboración de estos rankings, se basan en premios y reconocimientos asociados casi en exclusiva a carreras de ciencias, que en muchas ocasiones no tienen indicadores equivalentes en estudios de artes y humanidades.

Esto ocurre no sólo con el Shanghai Ranking, si no con muchos otros Rankings Internacionales de mucho prestigio como puede ser el Times Higher Education. Sería fácil caer en la crítica hacia los profesionales que elaboran estos rankings con gran esfuerzo y dedicación, pero la realidad, es que la calidad de la enseñanza superior no es fácilmente cuantificable como si de una magnitud física se tratara. Así que entendiendo las limitaciones y los sesgos que este tipo de Rankings Internacionales tienen, podemos usarlo como guía y como referencia, pero nunca como una verdad absoluta.